La era de la prohibición de las drogas está llegando a su fin, evidenciado por su notorio fracaso y una fuerte tendencia de legalización del cannabis (medicinal y recreacional). En Panamá ya estamos tarde. Solo en América, Canadá, Estados Unidos (a nivel estatal), México, Colombia, Perú, Paraguay, Argentina y Uruguay permiten en distintos grados el cannabis.
A diferencia de muchas drogas legales e ilegales no existe registro alguno de muerte por sobredosis de cannabis. Una multiplicidad de estudios afirman que el cannabis tiene un uso medicinal legítimo para pacientes con condiciones paliativas, trastornos alimenticios, síndrome de estrés postraumático, cáncer, entre otros. El cannabis es un complemento a la medicina tradicional y sería injusto prohibirle una mejor calidad de vida a quienes sufren estos padecimientos. Al fin y al cabo, el cuerpo humano es la primera y más importante propiedad de cada uno. El Estado debe respetar nuestra autonomía a decidir qué hacer con nuestra propiedad, especialmente si no afecta a otros.
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