Vaya subidón. Vaya semana. Probé de todo. Desde un bizcocho esponjoso de grelos hasta un cocido de siempre pero maridado con fino, amontillado, manzanilla y otros vinos de Jerez. Pero lo que más me llamó la atención fue una hamburguesa de cannabis que vi en el mostrador de una pollería de la plaza de Lugo de A Coruña. «Hablé con la policía y hasta con los de Aduanas y me dijeron que estaba todo en orden», asegura Toñi Pereiro.
Hace años que la conozco porque soy asiduo de este mercado coruñés y siempre le llamé Mary, como el nombre de su puesto. «Lleva carne de pollo y condimentos normales en una hamburguesa, lo que la hace diferente es el pesto de cannabis. También me interesé y cuenta con el preceptivo registro sanitario. Viene de Italia y en ciudades como Barcelona hace tiempo que lo utilizan. Las primeras diez que hice volaron», asegura. Habla con tanta alegría que parece que ha tomado varias de estas burguers. «No coloca, pero son los clientes los que lo tienen que decir», apunta. Me regaló una, la probé, y no noté ningún efecto extraño. Podría exagerar y decir que derramé el kétchup por el suelo, pero no, no experimenté ninguna reacción fuera de lo normal. «Lo importante es ir innovando», sentencia la osada pollera.
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