Una alternativa de salud comprobada en otros países, como el uso del cannabis medicinal, enfrenta a familiares y pacientes con las autoridades de Salud que se oponen a la propuesta que reposa en la Asamblea.
"Cuando a tu hijo le dan 40 convulsiones, 50, 20, 10, 400, se busca cualquier alternativa que no atente contra su salud", confesó la empresaria, locutora y presentadora de televisión Erika Nota.
Su hijo, de 3 años de edad, sufre de una condición llamada Lennox-Gastaut (LGS), que se caracteriza por convulsiones frecuentes y diversas; a menudo se acompaña de discapacidad intelectual y problemas conductuales.
Nota dice estar a favor de la aprobación del proyecto. "Una de las alternativas que se me presentó en el extranjero fue el uso del cannabis medicinal en Estados Unidos, y eso ha ayudado al control de las convulsiones", confesó.
Se puede aplicar para el tratamiento de 100 enfermedades, tales como alzhéimer, párkinson, epilepsia y convulsiones, artritis, inflamación, espasmos musculares, lesiones medulares, cáncer, insomnio, migraña y calambres.
El médico investigador, Avi Cohen, asegura que la iniciativa hay que aprobarla, y de paso crear un cultivo en Panamá para abaratar gastos.
Tanto Avid como Nota concuerdan que en Panamá hay falta de educación y se tiende a juzgar sin tener bases y conocimiento científico.
